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BAGUETTE: SU BUENA Y RÁPIDA ELABORACIÓN
El profesor Raymond Calvel de nuevo demuestra sus
conocimientos sobre panificación propiciando una formulación
para la baguette que permita un proceso de elaboración rápido,
no superior a las dos horas y media. Para muchos profesionales,
elaborar esta especialidad es complicado si se quiere obtener una
calidad buena; consideran que el tiempo necesario es elevado y que
no hace rentable su producción. Calvel demuestra en este
artículo publicado también en la revista Fidèles
au bon pan, que la calidad no está reñida con
el tiempo. Sólo es cuestión de dominar los procesos
panarios adecuados.
Como ya tuve ocasión de comentar con los amigos, con motivo
de la reunión del consejo de administración del 9
de junio de 1994, así como en otras circunstancias, nuestros
colegas panaderos alemanes, belgas, ingleses y escandinavos son
adeptos convencidos de los procesos rápidos de panificación;
para la mayoría de ellos, panes y productos de cocción
afines deberían ser elaborados deprisa y corriendo
entre 2 horas y 2h 30m. En tales condiciones, ¿se puede,
abreviando de esta forma el proceso, obtener una panificación
que responda a las exigencias de una buena calidad de pan y de productos
de cocción afines? ¿Y cumplir con la producción
de ácidos orgánicos que resultan de la fermentación
y que dan lugar, al mismo tiempo, a la evolución física
de la masa, acompañada de la toma de fuerza resultante y
del preciado e ineludible enriquecimiento de las propiedades gustativas
esperadas?
Las soluciones al problema que así se plantea no son, sin
duda, de lo más sencillo, aunque se debe poder llegar a ellas
y, a pesar de la rapidez del proceso, producir un pan que posiblemente
no alcanzará la calidad óptima, pero sí una
calidad más que aceptable y, en todo caso, muy superior a
la que frecuentemente se puede encontrar en esos países.
De lo que deben ser conscientes los profesionales interesados es
del inevitable inconveniente que se plantea para conseguir la originalidad
de un pan elaborado de esta forma: el empleo de una masa madre,
preparada antes del amasado e incorporada durante el mismo, cuya
presencia permitirá que la masa se beneficie en su maduración
de su evolución físico-biológica, mientras
que eso sería mucho más laborioso de conseguir después,
por medio de una larga prefermentación.
Aquí es donde creo útil antes de dar una fórmula
creíble que garantiza en 2h 30m una muy buena producción
mencionar una panificación conseguida en 2h 46m en Helsinki
y en Tempéré (Finlandia) a finales del verano de 1968,
que fue para mí de lo más satisfactoria.
Hay que saber que en Finlandia está prohibido el trabajo
nocturno entre 22h y 5h, que se respeta la ley, y que la panadería
que me invitó deseaba tener las barras de pan cocidas a partir
de las 7h 30m, o a las 7h 45m a lo más tardar.
Las características de la harina utilizada eran las siguientes:
Humedad 14,7; Cenizas 0,58; Proteínas 12,5; W=139; Amilo
230 (ligeramente hiperdiastásica).
Con una fuerte dosis de levadura podía conseguir, en directo,
barras cocidas para esa hora, pero después de una prueba,
y ante la escasez de sabor del pan, tuve que renunciar a ello. Entonces
se me ocurrió la idea de utilizar una masa madre en forma
de poolish, un poolish de gran volumen que tenía que elaborar,
prácticamente, con la totalidad del agua que iba a entrar
en la masa.
Así, para el empleo de 30 kg de harina, la fórmula
y diagrama fueron los reflejados en la Tabla 1.
Añadiré que esta duración de 2h 46m habría
podido reducirse en 15 minutos, disminuyendo el amasado en 5 minutos
y, habiendo aumentado la adición de levadura al 2,5%, reducido
la duración de la fermentación a 80 minutos.
Debo subrayar también que la harina utilizada era ligeramente
hiperdiastásica y que es preciso explicar por qué
se añadió malta. Esta incorporación es necesaria
a causa de la importancia de las proporciones de poolish y de la
duración prolongada de su fermentación. Esto contribuye
a un notable agotamiento de los azúcares y explica la adición
de malta con el objeto de restablecer el equilibrio y asegurar a
los pastones un crecimiento gaseoso normal y a los panes una buena
coloración durante la cocción.
A este respecto, es interesante señalar que este ejemplo
muestra que el panadero puede, eventualmente, corregir las harinas
hiperdiastásicas, ya sea en panificación directa,
aumentando tanto como se pueda la duración de la primera
fermentación, ya sea , lo que al mismo tiempo le beneficia,
realizando elaboraciones que requieren una masa agria (poolish,
masa madre-levadura, aportación de masa previamente fermentada),
y modificando sus proporciones y la duración de su maduración.
Dicho esto, volvamos a lo que me parece razonable sugerir para
asegurar la elaboración de una panificación buena
y rápida de baguettes y pan francés de calidad.
Volveré a decir, sencillamente, lo que en Pascua de 1994
tenía que exponer en Alemania a uno de los responsables del
Moulin de lAmi Rubin. Hay que aclarar que el señor
Rubin es el presidente de los Molineros del Estado de Bade-Wurtemberg
y miembro de nuestra asociación Amicale. A uno de sus colaboradores
que estaba desesperado a causa de las reacciones de sus clientes
panaderos que, pasando de una duración de 2h 30m / 3h se
quejaban del excesivo tiempo de producción del pan francés
(tenía que proponerle la fórmula que viene a continuación).
Se trata de una fórmula que comprende una masa madre, que
tiene como base una masa previamente fermentada, que representa
un tercio de la harina utilizada, y una adición de 2,5% de
levadura, dosis por encima de la cual algunas levaduras pueden exhalar
ligeros aromas atípicos y desagradables. Una fórmula
que, preparada de esta forma, puede permitir la obtención
de unas preciosas y buenas baguettes, de hermosísimos y buenísimos
panes franceses, agradables a la vista y apetitosos, con la propiedad
añadida, gracias a la masa madre incorporada, de una excelente
conservación. Veamos la fórmula sugerida (ver Tabla
2).
Una vez precisadas estas indicaciones, quisiera repetir que la
fórmula de panificación que sugiero para obtener un
pan elaborado con rapidez, es totalmente veraz y susceptible de
ofrecer al buen profesional un pan muy próximo a la calidad
óptima. Añadiré que conservo todavía
el mejor recuerdo de las baguettes elaboradas en Helsinki y Tempéré
en 1968, con ayuda de un cultivo de poolish y del diagrama expuestos
anteriormente, y de cuyo proceso conservo buenas fotografías.
Eran unas baguettes excelentes. Además, debo señalar
que un poolish confeccionado con las cuatro quintas partes del agua
de hidratación (la total de la fórmula), es decir,
con 14 litros en lugar de 18, habría permitido obtener en
2h 30m, en presencia de un 2.5% de levadura, unos resultados prácticamente
idénticos.
En cuanto al método de panificación que propongo
con ayuda de un masa madre a base de masa fermentada, el amigo Meunier
lo probó en Orvault y me hizo saber algo de lo que yo no
dudaba: que funcionaba muy bien y que el resultado fue unas baguettes
y un pan de calidad.
Para terminar, debo repetir que si he abordado de esta forma el
problema de la elaboración rápida de la panificación,
no es para aconsejar a la panadería francesa que adopte tales
soluciones, las cuales, desde el punto de vista biológico,
pueden parecer contraindicadas. Mi objeto es ayudar a los panaderos
de los países vecinos, que están seducidos por la
fabricación de la baguette francesa, pero que controlan mal
los inconvenientes que deben afrontar y adoptan frecuentemente métodos
inadecuados. Entonces, interesa suprimir la panificación
directa, que incita al panadero a exagerar frecuentemente la dosificación
de la levadura, una dosificación que sale ganando si no excede
de 2.5% del peso de la harina o de 40 g por litro de agua. También
diré que se puede recurrir sistemáticamente a panificaciones
con una base de masa madre: un poolish elaborado con 4/5 partes
del agua de hidratación o una masa previamente fermentada
con ayuda de 33 a 35% de la harina utilizada. Fórmulas ambas,
sembradas con una dosis de levadura del 2,5% (ver Tabla 3).
Tal es el objeto de mis preocupaciones, que pienso responden al
interés de la producción de un buen pan y al de los
consumidores que lo toman.
© Raymond Calvel 1/10/2000
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